La Boda de Isabel y Jorge

Esta vez, queremos dedicarle este post, a nuestra novia Isabel, una novia a la que le tenemos un cariño muy especial. Esta es su historia.

Isabel y Jorge se conocieron en enero de 2017 a través de una amiga común. Su primer encuentro fue en la nieve, una pasión que ambos comparten. Acompañada por su hijo Gonzalo, Isabel estaba nerviosa, pero en cuanto que fluyeron las primeras palabras, la sensación era de conocerse desde siempre. Los días fueron pasando mientras el amor entre ambos iba floreciendo poco a poco, hasta que un día, Jorge se dio cuenta de que ya no podría vivir sin esa maravillosa mujer. Además de ser preciosa, Isabel tiene una fuerza y una fortaleza increíbles, y es que, aunque la vida la haya hecho madre joven y haya tenido que luchar por sacar adelante a su hijo ella sola, siempre lo ha hecho rebosante de amor y con una hermosa sonrisa en el rostro. Jorge lo tenía claro, no podía dejar escapar a alguien como ella, así que le pidió formalmente que fuera su novia.

Dos años más tarde, en enero de 2019, Jorge, Isabel y Gonzalo se fueron a esquiar a Grandvalira (Andorra). No era la primera vez que iban a esquiar los tres juntos, pero esta vez sería diferente a las demás. Jorge tenía preparada una sorpresa. Junto con el apoyo del equipo de comunicación de la estación, “engañaron” a Isabel y a Gonzalo para grabar un día en familia para uso publicitario. Primero los grabaron esquiando por un par de pistas, para finalmente realizar las últimas tomas en una preciosa cabaña de madera perdida en el bosque, que les esperaba con champán y la chimenea encendida.

Mientras Isabel se maravillaba con el entorno, Jorge se puso serio, y comenzó a hablar:

– Quería decirte una cosa…

– Me das miedo – contestó ella nerviosa.

Y sacando una cajita negra con un precioso y elegante anillo:

– Me gustaría que tanto tú como Gonzalo paséis el resto de vuestra vida conmigo ¿Quieres casarte conmigo?  

Finalmente, el pasado mes de octubre de 2020, en una mañana de principios de otoño caracterizada por el viento fresco y el sol radiante, se dieron el sí quiero en una emotiva ceremonia que tuvo lugar en el Antiguo Convento de Boadilla.

Cada vez que paseaba por Majadahonda y veía el Atelier Laura Malingraux, Isabel se paraba a mirar el escaparate y se ponía a soñar con como sería su vestido de novia, hasta que por fin llegó el día en el que cruzó la puerta, y empezó el proceso de convertirlo en realidad.

Isabel tenía claro desde el principio, cómo quería que fuera su vestido. Lo único que necesitaba, era a alguien que le ofreciera un trato agradable y tejidos de máxima calidad. Lo que convenció a Isabel para hacerse el vestido con nosotras, fue que en todo momento se sintió escuchada y asesorada, además de percibir el cariño, el cuidado y la atención especial que ponemos en todos y cada uno de los detalles.

“¡Una maravilla! A día de hoy, lo recuerdo y todavía se me saltan las lágrimas.”

El Atelier Laura Malingraux, además de haber diseñado y confeccionado el vestido, hemos acompañado en todo momento a Isabel (disponemos de un servicio especial) desde el momento de ataviar a la novia con su vestido, hasta el momento de colocar la cola y el velo, ya en el altar. Una vez terminadas nuestras tareas, Isabel nos hizo un magnífico regalo, nos concedió el honor de asistir y presenciar su maravilloso enlace.

Isabel no dudó ni por un instante en rodearse de los mejores proveedores del sector para que la ayudaran a preparar e inmortalizar su gran día.

De las flores y arreglos florales se encargó la exquisita Marta Azpeitia. El ramo de la novia, con un toque naranja, a juego con sus preciosos zapatos a medida de Uniqshoes.

El maquillaje fue obra de la espléndida Sunny Make up Spain, y el peinado de la fantástica MG Beauty, todo ello coronado por un magnífico tocado de porcelana fría de Verde Provenza.

En cuanto a la fotografía, el maravilloso equipo de Manuel Ortiz Portada fue el encargado de inmortalizar los momentos más especiales e inolvidables, que a la vista está, hicieron con muchísimo gusto y sensibilidad.

Estamos encantadas de que Isabel haya querido compartir con nosotras las anécdotas más destacables, y así tener una visión completa de su día especial.

– ¿Cómo ha afectado el Covid-19 a los planes de tu boda? ¿Qué has tenido que cambiar/adaptar?

– He sentido mucha incertidumbre. Laura me ha mantenido informada en todo momento y me ha ofrecido garantías y ayuda incondicional en caso de tener que posponer la boda, o en cualquier otro tipo de situación que me pudiese surgir. Tuvimos que reducir invitados, muchos, y ha sido una celebración sin cóctel y sin barra libre de pie. Pero te diré que lo más incómodo de todo, no ha sido eso, ha sido el tener que escuchar comentarios desagradables del porqué seguíamos adelante con la boda. Jorge y yo iniciábamos nuestra vida juntos, y no estábamos dispuestos a atrasar nuestros comienzos. Así que, a pesar de las dudas, los miedos y la incertidumbre, decidimos seguir adelante, celebrando con los que se pudiese celebrar. Por lo demás ha sido una ceremonia religiosa espectacular y muy emotiva.

– ¿Qué sentías en los momentos previos al gran día? ¿Estabas nerviosa, tranquila, emocionada?

– Estaba muy emocionada, lloraba casi con cualquier cosa que me hiciese pensar en la boda. Además de los nervios que conlleva de por sí este día, había que sumarle la incertidumbre de la situación del virus. El día de la boda, me levanté tranquila, y me mantuve tranquila mientras me arreglaba, pero en cuanto salí del coche en la Iglesia, la cosa ya cambió y me vinieron todos los nervios golpe. De hecho no recuerdo nada del camino hacia el altar, hasta que llegué al lado de mi futuro marido.

– ¿Cuáles fueron los momentos más especiales para ti durante la boda?

– Fueron muchos, fue una ceremonia cargada de emoción. Durante la ceremonia, destacaría el momento de entrar con mi padre del brazo (momento que me recuerda él con mucho cariño); Cuando llegué al altar, y vi los ojos emocionados de Jorge cuando me descubrió el velo de la cara; el momento de los votos matrimoniales, con lo que, para variar, me emocioné; y ya a la salida de la Iglesia, pletóricos de felicidad, con la maravillosa sensación de haberlo conseguido a pesar de todas las dificultades. En cuanto a la celebración, recalcaría la entrega de ramos a las madres, a mi mejor amiga, y a mi hermana, junto con una medallita de plata con una frase especial para cada una; y la entrega de un pañuelo bordado con un escrito especial personalizado, a los tres hombres de mi vida, mi padre, mi hijo y mi marido.

Isabel, un millón de gracias por haber querido compartir con nosotros las experiencias de un día tan mágico, por haber confiado en nosotras y habernos dado la oportunidad de confeccionar y diseñar tu vestido, además de habernos conferido el grandísimo privilegio de asistir a tu ceremonia. Eso, jamás lo olvidaremos.

Os deseamos que seáis muy felices en vuestra nueva vida juntos.

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