Leyendas de boda, ¿De dónde vienen nuestras tradiciones?

Los tiempos cambian, y varias de las tradiciones siempre vinculadas a las bodas se van perdiendo en el olvido. Otras tantas, se globalizan. La mezcla cultural es muy patente, así como el deseo de cada pareja de hacer celebraciones totalmente a su manera. ¡Se trata cada quién de elegir las tradiciones que más le representen y sean de su gusto! Sin embargo, hay algunas pocas costumbres nupciales que prevalecen sobre el resto. Así cómo éstas nos suenan a casi todo el mundo, su origen es en muchos casos desconocido ¡y sorprendente!

Fotografía de Eddy Ballardi, Maquilladora Andrea Gómez, Modelo Inés Baquera.

 

ALGO NUEVO, ALGO VIEJO, ALGO PRESTADO Y ALGO AZUL

Sin duda ésta es la más conocida.  En primer lugar, algo nuevo simboliza tradicionalmente el inicio de una nueva etapa. Actualmente, lo nuevo suele ser el vestido de novia, aunque puede ser cualquier otro accesorio del atuendo de la misma. El llevar algo azul es símbolo de amor, fidelidad y pureza. Aunque se le ha dado diferentes significados según la región. Tuvo su origen en Israel, donde las novias lo llevaban como símbolo de buena suerte, pero con los siglos su significado ha ido cambiando. Por ejemplo en Norteamérica era símbolo de virginidad. Aunque en un inicio parece un color complicado para incorporar al atuendo nupcial, hay muchas formas ingeniosas de hacerlo.

Botones azules del vestido de la boda de Blanca. Fotografía de Esif Fotografía

En el atelier Laura Malingraux, todos nuestros vestidos incorporan además un pequeño detalle coqueto: un lazo azul cosido al forro interno del vestido.

Lazo azul del vestido de la boda de Isabel. Fotografía de Manuel Ortiz Portada

Algo viejo simboliza el hecho de no perder la conexión con las propias raíces, como con la familia. Continuar con lo anterior, no romper lazos ni de sangre ni amistosos.

Pendientes de herencia familiar de la boda de Isabel. Fotografía de Manuel Ortiz Portada

Y algo prestado es llevar algo de un matrimonio feliz (generalmente, parientes o amigos cercanos), para dar buena suerte al que está por celebrarse.  Cada novia elige si quiere incorporar estas tradiciones a su día, y si es así, con qué formas. Puede ser como un lazo, un liguero, un botón, una joya…

 

LA COLA DEL VESTIDO

La boda de nuestra novia Laura. Fotografía de Garrido Fotógrafos

En el medievo y según se relataba, era frecuente que las novias sufriesen raptos el día de su boda. Por eso, la cola del vestido tenía como finalidad borrar sus huellas, para evitar que fuese perseguida.

Tras varios siglos, la cola del vestido de novia fue adquiriendo otro significado: pasó a simbolizar estatus. Así, aún en nuestros días, podemos ver cómo en los enlaces de la nobleza y la realeza las colas del vestido son espectaculares.

Actualmente, es elección de la novia el usarla o prescindir de ella. Para algunas, es incómoda. Para otras, un elemento que les dará un toque regio, distinguido e inigualable. Nada mejor que poder hacerte tu vestido de novia a medida, para que cada detalle esté del modo deseado. Por ejemplo, una muy buena idea para aportar versatilidad es el uso de una sobrefalda o una sobrecola.

Sobrecola de la boda de Elena. Fotografía de Ymartina

¿Sueñas con un vestido de Alta Costura para tu día especial? ¿Exactamente a tu gusto?  En nuestro Atelier, te ofrecemos alta calidad, trato cercano y mucha profesionalidad.

 

EL VELO

En la Antigüedad era una manera de evitar que el novio viese la cara de su prometida antes del casarse, a la cual probablemente no había visto nunca antes al ser el matrimonio algo pactado entre las familias por motivos estratégicos (política, economía). 

También se cree que tenía su origen en algunos ritos paganos y de otras culturas.

En cambio, en la época romana era un modo de protegerse del mal de ojo de otras mujeres que envidiasen la buena fortuna de la futura novia.

Posteriormente, en las bodas cristianas, el velo ha pasado a representar la pureza de la novia.

Hoy en día, los velos varían enormemente en sus longitudes, tamaños y diseños. Hay incluso novias que han decidido sustituirlos por capuchas o aportarles un toque de color. ¡Cada novia, es única!

EL RAMO

La tradición de que la novia lleve ramo de flores, tiene su origen en la antigua Roma. En esta época, los novios usaban un collar de especias y hierbas aromáticas para simbolizar la esperanza, la fertilidad y la nueva vida. Además, este collar, servía como talismán, ya que se tenía la creencia de que los fuertes olores ahuyentaban a los malos espíritus.

La boda de nuestra novia Laura. Fotografía de Garrido Fotógrafos

Las flores frescas, se fueron incorporando en la Edad Media, época en la que las flores pierden su simbología para desarrollar una función principalmente utilitaria: decorar los carruajes de los novios y disfrazar los malos olores.

Imagen de StockSnap en Pixabay

En cuanto al lanzamiento del ramo de flores, es una tradición que comenzó a asentarse en la Francia del siglo XIV. Sin embargo, a pesar de ver a tantas y tantas novias tirar su ramo en las películas, ésta, es una tradición que está cayendo en desuso. A día de hoy, las novias prefieren conservarlo o regalárselo a alguien especial. Cada vez son más las novias que prefieren hacer réplicas más pequeñas de su ramo, para regalárselo a sus madres, hermanas o amigas más cercanas.


LANZAR ARROZ

La costumbre de lanzar arroz al terminar la ceremonia simboliza fertilidad y abundancia para el matrimonio: prosperidad en general, que en definitiva es todo lo que cabe desear en un enlace. Tiene sus orígenes en la antigua Roma, donde en vez de arroz se lanzaba trigo.

Las novias en esta época, en vez de ramos de arreglos florales los llevaban de trigo, y granos de trigo lanzaban los invitados. Con la llegada del arroz desde Asia, éste pasó a sustituirlo.

Imagen de Pexels en Pixabay

 

LA LUNA DE MIEL

En la antigua tradición escandinava, se estilaba que los recién casados bebiesen hidromiel durante el primer mes tras la ceremonia.

Fotografía cedida por la agencia de viajes de lujo Nuba

En cambio, en la Roma Antigua, la madre de la novia dejaba un tarro de miel cerca del lecho nupcial para que los novios la consumieran posteriormente, pues era un símbolo de fertilizad y buena fortuna.

Esta tradición, como vemos, tiene su origen en diversas culturas. Pero no es hasta mediados del siglo XIX y cuando los transportes comenzaron a modernizarse y el turismo a ponerse de moda, que la luna de miel se conoce como el viaje de recién casados.

Fotografía cedida por la agencia de viajes de lujo Nuba

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