Las claves para que tu boda sea perfecta

Organizar una boda no es tarea fácil, es un proceso largo que lleva meses de trabajo y varios quebraderos de cabeza, pero también es un proceso que tienes que saber disfrutar. Elegirlo todo con ilusión es lo mejor que puedes hacer ya que va a ser unos de los días más importantes de tu vida, incluso aunque no todo salga como esperabas.

A continuación, te damos las claves más importantes para que tu boda sea como siempre habías soñado.

Elige muy bien a tus profesionales

Planificar una boda ya no es hacer un par de llamadas y organizar cuatro tonterías, sino que es un acontecimiento que conlleva una interminable lista de cosas que hacer para su puesta a punto. Por supuesto, quieres que todo salga perfecto, pero tienes que aceptar que tú sola no vas a poder controlarlo todo, por lo que tendrás que delegar parte del trabajo.

Nuestra recomendación es que, con tiempo, elijas a profesionales responsables y de confianza, dispuestos a implicarse al cien por cien. Recuerda también una cosa: lo barato sale caro. Hay ciertas cosas, como la fotografía, el vestido o el maquillaje por ejemplo (entre otras muchas), en las que no te conviene escatimar, ya que, al fin y al cabo, además de la unión con tu pareja, las imágenes de ese día van a ser lo que perdure en el tiempo, y el recuerdo más tangible que tengas.


Elige el vestido que tú quieras, no el que quieran otros

Está claro que no puede llover a gusto de todos. Cada una tenemos nuestro gusto particular, además de una percepción personal de las cosas que puede llegar a ser muy diferente. Mamá opinará de una manera, tu amiga Paqui de otra y la abuela no querrá que lleves ningún tipo de escote. Piensa que, cada una de ellas, han vivido una época diferente por lo que tienen una concepción de la «novia ideal» muy distinta, acorde a su tiempo. Está bien que escuches ciertas cosas que te dicen, ya que todas quieren lo mejor para ti, pero mantente siempre fiel a ti misma. Y es que, con tanta diversidad de opiniones, va ser humanamente imposible contentar al cien por cien a todo el mundo, y si lo logras, puede que seas tú la que no acabe contenta.

En tu día especial, lo peor que puedes hacer es sentirte disfrazada porque se te va a notar en la cara. Además, sería una pena que, en un futuro, acabes mirando las fotos de tu boda con arrepentimiento. Nosotras siempre decimos lo mismo: tu vestido de novia no te tiene que gustar ¡te tiene que encantar! Tiene que ser aquel con el que tú te sientas cómoda e identificada. No dejes de ser tú misma en tu día especial.


Cuida mucho los detalles

Una vez establecidos los pilares esenciales de la boda, como por ejemplo la elección de la fecha y del sitio donde se va a celebrar, entonces podemos empezar a pensar en los detalles.

Los pequeños detalles son fundamentales. Todos ellos en armonía, junto con el resto de elementos decorativos, definen el ambiente de la boda, y pueden hacerla aún más especial si se eligen con cariño y esmero. Ahora bien, hay que tener muy en cuenta la coherencia y la calidad de los mismos, ya que si no, nos arriesgamos a acabar juntando cosas que nos gustan mucho pero que no tienen nada que ver. Es importante que todo esté acorde y tenga que ver entre sí: el tipo de celebración, el lugar, las flores, la vajilla, el vestido, el tocado,… es fundamental que todo esté relacionado y siga una especie de «hilo conductor», temática o estilo: romántico, glam, bohemio, etc.

Muchas parejas deciden contratar los servicios de una wedding planner, ya que son expertas en la materia y sabrán recomendaros y guiaros en función de vuestros gustos. No sólo hará que la preparación de tu boda sea mucho menos estresante y más agradable, sino que se asegurará que todo sea un éxito para tú sólo tengas que disfrutar.


El día de antes relájate y disfruta del momento

No dejes nada para “última hora”. Tenlo todo listo unos días antes, para poder disfrutar de los momentos previos, que también son especiales y únicos.

  • La noche previa haz algo especial para combatir los nervios, vete con tus padres o tus amigas al spa, al cine o a cenar, y descansa bien toda la noche.
  • En los momentos previos de salir hacia la iglesia, rodéate de gente tranquilizadora y que te transmita paz, que no esté corriendo de un lado para otro o te acabarán poniendo más nervisosa de lo que seguramente ya estés.

Alea iacta est, en otras palabras, a estas alturas la suerte está echada. Recuerda que en las pequeñas imperfecciones está la perfección y que las anécdotas hacen aún más especial al día de tu boda.

EQUIPO: Fotografía: Rut Domene; Modelo: Mar González; Maquillaje y peluquería: Andra Gómez; Diseñadora: Laura Malingraux.

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