La boda de mi mejor amiga. No la película, sino la vida misma.

Hace tiempo que tengo ganas de compartir los detalles de la boda de una amiga muy especial para mí, Isabel Rocío o Belrocío, como la llamo yo. Y es que, a pesar de los 450 km que nos separan, Belrocío siempre ha estado ahí para mí, apoyándome en todo. Por eso y por muchas otras cosas, la quiero muchísimo.

Belrocío conoció a Jose cuando tenía 19 años. Estuvieron juntos una corta temporada y sus caminos se separaron. Cuatro años más tarde, se dieron cuenta de que su destino era estar juntos y retomaron el noviazgo durante, nada más y nada menos, que diez años antes de darse el sí quiero definitivo, el pasado 30 de junio de 2018 en la concatedral de Alicante.

Aunque mucha gente pueda pensar que «segundas partes nunca fueron buenas», lo cierto es que yo no estoy de acuerdo. Tengo una teoría distinta. Lo que pienso es que, a veces sucede que, damos con a la persona adecuada, pero por circunstancias de la vida, es el momento el que no es el adecuado. No sólo lo digo porque Belrocío y Jose sean la pareja más consolidada que conozco, no, sino porque yo misma he vivido prácticamente la misma historia en mis propias carnes. Yo también he conocí a mi actual pareja con 19 años, y nos separamos tras un corto noviazgo, para tras dos años y medio después, darnos cuenta de que no éramos capaces de olvidarnos y volver. Desde entonces seguimos juntos, hace ya siete años. Y es que, con 19 añitos no todo el mundo dispone de la madurez suficiente para poder hacer frente a una relación seria.

El enlace de Belrocío y Jose, fue absolutamente precioso y de lo más emotivo. Todos los elementos que lo rodeaban, fueron seleccionados con un gusto exquisito y estaban en perfecta armonía. La belleza de la catedral y las flores que la decoraban, los músicos que tocaban en directo y cantaban como ángeles sobre la tierra,… todos los detalles eran muy evocadores, te hacían sentir «pequeño» frente a la grandiosidad del amor del que estábamos siendo testigos. He de confesar que, en el momento en el que los novios pronunciaron sus votos, yo ya no pude contener más las lágrimas.

Belrocío estaba radiante. El maquillaje, la peluquería y el ramo, estaban en perfecta concordancia con su magnífico vestido. Inspirado en el vestido de novia de Jackie Kennedy, su vestido no podía ser más espectacular: cuerpo de plisados entrelazados en el pecho y falda lisa de volumen, con una inmensa cola. El vestido se lo hizo Balbino Martínez, un maravilloso diseñador de alta costura que, a la vista está, maneja la aguja con gran maestría.

El resto de la celebración se llevó a cabo en El Salón Juanjo en Petrer, ciudad natal de Jose. El sitio es precioso y la restauración excelente, de cocina tradicional propia de gran calidad. Finalmente, tras degustar el fantástico menú, llegó un momento que todos esperábamos, cargado de emociones, el baile. Los novios bailaron un vals en el centro del salón, y de nuevo sentí como se me volvían a empañar los ojos.

Para mí, ha sido un honor y un placer formar parte del día especial de una de mis mejores amigas. Poder acompañarla en su habitación mientras se arreglaba, tranquilizarla mientras se vestía, colocarle la cola en la iglesia cuando estaba en el altar o recogérsela para el baile, han sido momentos únicos, muy especiales e irrepetibles que he vivido con muchísima ilusión, y que quedarán, para siempre, grabados en mi memoria.

2 Replies to “La boda de mi mejor amiga. No la película, sino la vida misma.”

  1. BelRocio dice:

    Gracias a ti Laura por compartir uno de los momentos más felices e inolvidables de mi vida. Y gracias porque con tu ayuda y tu apoyo en todo momento pudiste hacerlo todavía más feliz e inolvidable.. Pues estoy convencida de que todo aquel que haya venido a parar aquí y que esté leyendo estás líneas no se imagina la enorme gratitud que siento por todo lo que hiciste por mi, por nosotros aquel día. Te queremos ♥️

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